La pasión por escribir y el amor a la belleza y al enriquecimiento del espíritu en cualquiera de sus manifestaciones, se unen en este pequeño universo virtual.

sábado, 22 de junio de 2024

LA TARDE ES AZUL


 

El azul invade todas las cosas

la tarde se convierte en azul

en las fachadas blanquecinas de lechoso añil

tintinean luciérnagas de luz.

La tarde es azul

el oscuro manto de la noche se extiende,

las casas, los objetos silentes

cobran vida y ésta surge de la nada.

Es azul la tarde y la paz

la lluvia que brota en un torrente

la lluvia que empezó en un susurro,

ahora es queja desgarrada.

La lluvia es azul, 

sobre mí cae vivificante,

me empapa y burbujea 

en mi rostro, brazos y pies,

se expande en todo mi ser

inundándome. Soy lluvia.

Soy lluvia y azul

su fuerza húmeda me deshace el alma.

Todas las gotas caen sobre mí,

gota al fin soy.

Me diluyo cayendo al suelo,

formando un charco con mis hermanas.

Brilla mojado el suelo y azul.

En un último suspiro me esparzo

absorbiéndome la tierra silenciosa,

veo el cielo, el azul de la tarde.



María José García Larios.


martes, 18 de junio de 2024

Háblame en ése, tu lugar oculto

 



Cuándo yo vuelva, 

te encontraré de nuevo

en aquel tu lugar oculto;

donde la lluvia está hecha de silencios

donde hay un refugio frente a la tempestad,

donde la esperanza no tiene caminos

porque ya no importa

el acontecer de los tiempos.

 Porque todo está huido

y la paz,

impera en nuestros corazones

                         igual a una puñalada,

lenta y suave,

sin sentir el dolor

a pesar de lo hondo;

una paz desmenuzada en migajas de nostalgias,

de recuerdos incoloros.

Una paz turbia y no deseada

aunque tanto tiempo soñada,

porque se ha logrado mediante renuncias,

adioses forzados por las circunstancias.

 

Circunstancias que llegan cuando no las anhelas,

cuando la felicidad te desborda

 como un torbellino de esperanzas,

cuando todo se te da sin tregua

porque ha llegado tu momento de vivir... 

Entonces,

de un manotazo irracional y cruel

te arrojan de tu instante,

te condenan a no cumplirse nunca tus ilusiones,

a llorar eternamente

 y no tener respuesta... 


Por eso,

cuando yo vuelva,

prometo darte un soplo de vida

                                                  en ése, tu lugar oculto,

traerte algo que te hable del mundo

en el que estás al margen,

como  exiliada sin tregua,

como niña que mira el juguete a través de la ventana.

Te traeré algo hermoso,

una flor,

la sonrisa de tu hijo,

el retorno de las aves en primavera,

o el canto de la brisa entre los olivos.

Aunque bien pensado, quizá nada te falte

porque tú estás sobre todo lo humano,

sobre todas las cosas banales de la vida. 

Allí y desde allí,

háblame bajito,

que nadie se entere,

pues  quiero que sigamos como antes,

cuando nada importaba

y todo parecía fácil y rutinario,

porque estaba al alcance de la mano.

 

                                                                María José García Larios

                                                        (poema hecho en 1977)

miércoles, 5 de septiembre de 2018

PERDIDA EN LA MALEZA



Esa niña de ubicuo silencio anda perdida,
perdida en la maleza.
arañada, profundamente herida,
sangra y no se da cuenta.

Sus pasos vacilantes
buscan la salida,
la oscuridad la inunda
y no encuentra la puerta.

Su llanto rompe ecos,
traspasa las montañas
sin que emita sonido.

Mi ser de mujer llora,
llora ardientes lágrimas,
se compadece a veces,
a veces grita,
pretendiendo ayudarla.


María José García Larios.


sábado, 14 de junio de 2014

ESE PÉNDULO...



Péndulo inamovible en que agito mis horas,
balada inmunda de transido dolor.
Escalofrío sonoro de húmedos abrazos:
te yergues ante mí.

Un simple e hipotético encuentro,
la lucha contra el tiempo que cohabito,
esa cuerda rota en muda carcajada...
mi propia finitud.

Las horas se vuelcan en un saco sin fondo,
de violeta, el olvido, tiñe la luz.
La mirada perdida en un espejo opaco,
el tiempo, y tú.

Amaneceres sangrientos visten las mañanas,
el sopor, sacudiendo del músculo,
el núcleo;
la esperanza rueda vencida en la calle.
Sólo fue ayer.

Hay techos agrietados en casas desiertas,
silentes pasos cruzan el umbral,
el refugio no puede ubicarse en la nada.
Cae una lágrima.

Vivir con el tiempo rugiendo a la espalda,
en charcos de barro, se deshace el alma,
la impotencia lame del mundo la piel.
Nada hay.

María José García Larios.

martes, 21 de mayo de 2013

A Virginia, mi hija.




                             La luz aparece
                             se rasga la noche.

                          Todas las flores vinieron a verte,
                          todas las bocas gritaran tu nombre
                          Se desgaja la fruta madura,
                          quema la separación la entraña
                          Te escurres mojada batiendo las alas.
                           El deseo se hace vida,
                           la vida se hace carne.

                           Palabras de miel
                           buscaré para darte.
                           Soñadas caricias
                           con las que te abarque.

                           Mi cuerpo es tu cuerpo,
                            mi sangre, tu sangre.
                            Te mece mi entraña
                            paseando en la calle.
  
                                                                        MJ. García Larios
 

domingo, 31 de marzo de 2013

Reservas de felicidad


 
 
Las pequeñas hojas de los árboles reflejaban miles de tonos de verde que el sol hacia para ellas. Las copas de los árboles, esbeltas, cimbreantes, se juntaban como un bello friso contrastando con el azul de la tarde. Por fin estaba sola, nadando, flotando inerme, en el agua, formando parte del líquido elemento, de la tarde, de los árboles, parte de un todo, en paz conmigo misma, con el mundo, parecía que había vuelto al útero materno, a la felicidad absoluta, disfrutando de aquella quietud cuando ya los bañistas se habían ido, en el momento feliz que anhelaba grabar en mi retina para recrearlo durante los duros días del invierno y abrirlo nuevamente en cualquier momento como algo preciado que me diese fellicidad cuando no la tuviese.

García Larios

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La Alhambra


           

Detrás de la alta tapia
yo me empinaba para ver el mundo.
 
Todas las altas casas,
todas,
los rutinarios tejados rojos
y las blancas azoteas,
y el gris,
todo el gris del mundo…
Y tú allí, impasible, rosada,
hermosa, casi eterna.
 
En mi mente de niña,
mi dios, la Belleza,
sobre el dolor,  el absurdo,
el desamor, la pobreza.
 
Detrás de la alta tapia
mis brazos alzados,
mis manos
se arañaban llegando a ella.
El corazón latía apresurado.
Los pies  volando  de puntillas
lograban el deseo.
 
Antes de verte, sentía tu presencia,
al fin, allí,
al fondo del más bello paisaje,
como de un escenario,
tú, la Belleza.
 
Serena frente al caos,
te erguías firme aunque etérea,
rosa fuerte de aciagos años,
tú, mi dios, la Belleza.
 
Yo me empinaba para ver el mundo,
te perdía apenas te veía,
y me izaba de nuevo
para volver a verte.
Nuevamente venías,
al volar mis pies
y dolía perderte
chocando contra el suelo,
el suelo gris de la terraza.
 
 
Allí antes que ellos,
como un dios cualquiera,
sólida frente a toda
la inexplicable miseria.
 
      
               María José García Larios
(Este poema se incluye en una edición en DVD sobre la Restauración del Peinador de la Reina de la Alhambra de Granada, efectuada por la empresa Ágora S.L, junto con varios poemas de autores granadinos referidos igualmente a la Alhambra )