El azul invade todas las cosas
la tarde se convierte en azul
en las fachadas blanquecinas de lechoso añil
tintinean luciérnagas de luz.
La tarde es azul
el oscuro manto de la noche se extiende,
las casas, los objetos silentes
cobran vida y ésta surge de la nada.
Es azul la tarde y la paz
la lluvia que brota en un torrente
la lluvia que empezó en un susurro,
ahora es queja desgarrada.
La lluvia es azul,
sobre mí cae vivificante,
me empapa y burbujea
en mi rostro, brazos y pies,
se expande en todo mi ser
inundándome. Soy lluvia.
Soy lluvia y azul
su fuerza húmeda me deshace el alma.
Todas las gotas caen sobre mí,
gota al fin soy.
Me diluyo cayendo al suelo,
formando un charco con mis hermanas.
Brilla mojado el suelo y azul.
En un último suspiro me esparzo
absorbiéndome la tierra silenciosa,
veo el cielo, el azul de la tarde.
María José García Larios.