Cuándo yo vuelva,
te encontraré de nuevo
en aquel tu lugar oculto;
donde la lluvia está hecha de silencios
donde hay un refugio frente a la tempestad,
donde la esperanza no tiene caminos
porque ya no importa
el acontecer de los tiempos.
y la paz,
impera en nuestros corazones
igual a una puñalada,
lenta y suave,
sin sentir el dolor
a pesar de lo hondo;
una paz desmenuzada en migajas de nostalgias,
de recuerdos incoloros.
Una paz turbia y no deseada
aunque tanto tiempo soñada,
porque se ha logrado mediante renuncias,
adioses forzados por las circunstancias.
Circunstancias que llegan cuando no las anhelas,
cuando la felicidad te desborda
como un torbellino de esperanzas,
cuando todo se te da sin tregua
porque ha llegado tu momento de vivir...
Entonces,
de un manotazo irracional y cruel
te arrojan de tu instante,
te condenan a no cumplirse nunca tus ilusiones,
a llorar eternamente
y no tener respuesta...
Por eso,
cuando yo vuelva,
prometo darte un soplo de vida
en ése, tu lugar oculto,
traerte algo que te hable del mundo
en el que estás al margen,
como exiliada sin tregua,
como niña que mira el juguete a través de la ventana.
Te traeré algo hermoso,
una flor,
la sonrisa de tu hijo,
el retorno de las aves en primavera,
o el canto de la brisa entre los olivos.
Aunque bien pensado, quizá nada te falte
porque tú estás sobre todo lo humano,
sobre todas las cosas banales de la vida.
Allí y desde allí,
háblame bajito,
que nadie se entere,
pues quiero
que sigamos como antes,
cuando nada importaba
y todo parecía fácil y rutinario,
porque estaba al alcance de la mano.
(poema hecho en 1977)
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